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Grupos de Jesús

Queremos volver juntos a Jesús, el Cristo

Nuestro objetivo principal en los Grupos de Jesús es vivir juntos un proceso de conversión individual y grupal a Jesús, ahondando de manera sencilla en lo esencial del evangelio.

Queremos hacer juntos un recorrido para conocer mejor a Jesús y arraigar nuestra vida con más verdad en su persona, su mensaje y su proyecto de hacer un mundo más humano.

Convocados por Jesús y reunidos en su nombre

Nuestra experiencia se alimenta de la promesa de Jesús: «Donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos». Por eso nos reunimos en nombre de Jesús. Él nos convoca y alienta. Él ocupa el centro.
Estos Grupos son de Jesús. No tienen otro nombre ni protector. No se encuadran en la espiritualidad particular de ningún movimiento ni asociación religiosa.

Son espacios abiertos a quienes quieren vivir la experiencia de volver a Jesús, «recuperando la frescura original del evangelio» escuchado desde las inquietudes, problemas, sufrimientos y esperanzas de las mujeres y los hombres de hoy.

gruposdejesus

En un clima de amistad fraterna

Hacer juntos este recorrido, buscando a Jesús, es una experiencia renovadora que se vive en un clima de amistad fraterna.

Algunos ya nos conocíamos, otros no. Aquí nos sentimos todos atraídos por Jesús. Nadie está por encima de nadie. Nadie es superior a los demás. En el Grupo convivimos mujeres y hombres, creyentes convencidos y personas en búsqueda, laicos y presbíteros…

Poco a poco, el evangelio va despertando en nosotros la comunicación y el diálogo, la confianza mutua y la alegría.

Mediante un proceso compatible con otras opciones

Los Grupos de Jesús no pretendemos sustituir a otros grupos pastorales, procesos catequéticos, catecumenados o realidades semejantes, que tienen sus propios objetivos y métodos.

Aquí nos reunimos para vivir un proceso de conversión a Jesús que tiene un recorrido de cuatro a cinco años. Durante este tiempo, si somos cristianos comprometidos en algún campo, seguimos compartiendo y trabajando donde ya estamos.

En los Grupos de Jesús encontramos el clima apropiado para dejarnos transformar por el evangelio y para recuperar o reavivar nuestra identidad de discípulos y seguidores de Jesús.

Al servicio del proyecto humanizador del Padre

A lo largo de nuestro recorrido en los Grupos descubrimos que no es posible seguir a Jesús sin identificarnos con el proyecto del reino de Dios, que constituye la pasión que animó su vida entera: hacer un mundo más justo, más digno y más dichosos para todos, empezando por los últimos.

Por eso, nos sentimos llamados a «buscar el reino de Dios y su justicia». Esta pasión por un mundo más humano, tal como lo quiere Dios, va marcando poco a poco nuestro estilo de vida en medio de la sociedad y en el interior de la Iglesia.

Construyendo la Iglesia de Cristo

Los Grupos de Jesús no nacemos para vivir encerrados en nosotros mismos, pensando solo en nuestros problemas o hablando solo de nuestras cosas. Desde el comienzo nos queremos situar en el horizonte del reino de Dios y en el seno de la Iglesia.

Más en concreto, vivimos y crecemos con la voluntad de contribuir a impulsar en el interior de la Iglesia una conversión radical a Jesucristo.

Por eso nos esforzamos por contribuir con nuestra propia conversión a construir una Iglesia más fiel a Cristo: una Iglesia más sencilla, fraterna y acogedora; una Iglesia samaritana, compasiva, «amiga de pecadores»; una Iglesia donde la mujer ocupe el lugar querido por Jesús; una Iglesia que nos lleve a Jesús y nos enseñe a confiar en el Padre.

Unidos con los demás Grupos de Jesús

En los Grupos de Jesús podemos conocernos, comunicar nuestras experiencias y enriquecernos mutuamente.

También podemos ayudar a todas aquellas personas interesadas en vivir este mismo proceso a que formen ellos mismos nuevos Grupos de Jesús y a que participen compartiendo su andadura.

De este modo, en red, compartimos la dinámica de “Iglesia en salida” que promueve el papa Francisco.

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